Fillaboa

Fillaboa es una ejemplar bodega gallega fundada en 1988, bañada por los ríos Tea y Miño, en un enclave único donde la brisa atlántica suena a silencio y huele a albariño.

Año de fundación: 1988

Viñedo propio: 70 hectáreas

Ubicación: Lugar de Fillaboa, Salvaterra de Miño, Pontevedra, 36459, España

Web: www.bodegasfillaboa.com

Ubicada en el municipio de Salvaterra do Miño, esta finca histórica cuyo nombre se traduce como “Hija Buena”, tiene su origen en el siglo XVII. La leyenda que circula en torno a ella guarda un paralelismo con el cuento de La Cenicienta, ya que habla de las hijas de un Conde de la época que envidiaban a su hermana menor y esta acabó heredando las mejores tierras de su padre.

Alrededor de esta leyenda, encontramos vestigios de un pasado histórico. Fueron los romanos quienes poblaron por primera vez estas tierras e introdujeron el cultivo de la vid, tal y como demuestra el puente medieval que encontramos en la entrada de la finca y el muro de piedra de 1.600 metros que la rodea.

En el siglo XVIII, la finca era propiedad del Conde de Salvaterra y Marqués de Sobroso, pasando tras varias generaciones a manos de la duquesa de Híjar, quien la acabaría vendiendo en 1884 a Don Manuel Bárcena y Franco I, conde de Torrecedeira. Bárcena comenzó el cultivo de viñedos y la producción de vinos con la etiqueta “Viño del Condado Fillaboa”, los cuales fueron exportados por su excelencia y conocidos en tierras como Cuba, Argentina y Francia.

En 1955, la bodega fue adquirida por Alejandro Barreras, pasando más tarde a formar parte de la sociedad anónima Granja Fillaboa. Sería a finales del siglo XX cuando el Grupo Masaveu tomaría su propiedad para extender la plantación y convertirla en la finca más grande del catastro de Pontevedra.

Gracias a ello, en la actualidad, la bodega es una de las posesiones vinícolas más antiguas y extensas de Galicia. De aquella primitiva finca de origen romano se conservan los muros de piedra y algunos elementos como un pazo señorial con balaustradas y escalinata, una gran capilla y un palomar. Está rodeada de un fabuloso jardín de olivos, alcornoques, camelias y magnolios, eclipsado a su vez por las 70 hectáreas de viñedo propio. Este se divide en 11 parcelas orientadas al sur con majestuosas vides en parra y espaldera, destinadas íntegramente a la plantación de la variedad Albariño. La vendimia se realiza meticulosamente por separado en cada parcela ya que, dependiendo de sus características, las uvas se destinan a un tipo de vino u otro. La riqueza de sus suelos junto con el lluvioso clima atlántico de suaves temperaturas, conforman el privilegiado ecosistema de Fillaboa. Sus vinos seducen por su compleja y elegante expresión aromática, plena de fruta y miel, la cual ha conquistado importantes puntuaciones en prestigiosas guías internacionales.

Hoy en día, el grupo Masaveu integra además las bodegas Murua, Leda, Pagos de Araiz, y Pomaradas y Llagares de Sariego (Valverán), cada una de ellas en un enclave único de nuestro país.

Año de fundación: 1988

Viñedo propio: 70 hectáreas

Ubicación: Lugar de Fillaboa, Salvaterra de Miño, Pontevedra, 36459, España

Web: www.bodegasfillaboa.com

Ubicada en el municipio de Salvaterra do Miño, esta finca histórica cuyo nombre se traduce como “Hija Buena”, tiene su origen en el siglo XVII. La leyenda que circula en torno a ella guarda un paralelismo con el cuento de La Cenicienta, ya que habla de las hijas de un Conde de la época que envidiaban a su hermana menor y esta acabó heredando las mejores tierras de su padre.

Alrededor de esta leyenda, encontramos vestigios de un pasado histórico. Fueron los romanos quienes poblaron por primera vez estas tierras e introdujeron el cultivo de la vid, tal y como demuestra el puente medieval que encontramos en la entrada de la finca y el muro de piedra de 1.600 metros que la rodea.

En el siglo XVIII, la finca era propiedad del Conde de Salvaterra y Marqués de Sobroso, pasando tras varias generaciones a manos de la duquesa de Híjar, quien la acabaría vendiendo en 1884 a Don Manuel Bárcena y Franco I, conde de Torrecedeira. Bárcena comenzó el cultivo de viñedos y la producción de vinos con la etiqueta “Viño del Condado Fillaboa”, los cuales fueron exportados por su excelencia y conocidos en tierras como Cuba, Argentina y Francia.

En 1955, la bodega fue adquirida por Alejandro Barreras, pasando más tarde a formar parte de la sociedad anónima Granja Fillaboa. Sería a finales del siglo XX cuando el Grupo Masaveu tomaría su propiedad para extender la plantación y convertirla en la finca más grande del catastro de Pontevedra.

Gracias a ello, en la actualidad, la bodega es una de las posesiones vinícolas más antiguas y extensas de Galicia. De aquella primitiva finca de origen romano se conservan los muros de piedra y algunos elementos como un pazo señorial con balaustradas y escalinata, una gran capilla y un palomar. Está rodeada de un fabuloso jardín de olivos, alcornoques, camelias y magnolios, eclipsado a su vez por las 70 hectáreas de viñedo propio. Este se divide en 11 parcelas orientadas al sur con majestuosas vides en parra y espaldera, destinadas íntegramente a la plantación de la variedad Albariño. La vendimia se realiza meticulosamente por separado en cada parcela ya que, dependiendo de sus características, las uvas se destinan a un tipo de vino u otro. La riqueza de sus suelos junto con el lluvioso clima atlántico de suaves temperaturas, conforman el privilegiado ecosistema de Fillaboa. Sus vinos seducen por su compleja y elegante expresión aromática, plena de fruta y miel, la cual ha conquistado importantes puntuaciones en prestigiosas guías internacionales.

Hoy en día, el grupo Masaveu integra además las bodegas Murua, Leda, Pagos de Araiz, y Pomaradas y Llagares de Sariego, cada una de ellas en un enclave único de nuestro país.

CONOCE A FONDO LA HISTORIA DE LA BODEGA

Ubicada en el municipio de Salvaterra do Miño, esta finca histórica cuyo nombre se traduce como “Hija Buena”, tiene su origen en el siglo XVII. La leyenda que circula en torno a ella guarda un paralelismo con el cuento de La Cenicienta, ya que habla de las hijas de un Conde de la época que envidiaban a su hermana menor y esta acabó heredando las mejores tierras de su padre.


Alrededor de esta leyenda, encontramos vestigios de un pasado histórico. Fueron los romanos quienes poblaron por primera vez estas tierras e introdujeron el cultivo de la vid, tal y como demuestra el puente medieval que encontramos en la entrada de la finca y el muro de piedra de 1.600 metros que la rodea.

En el siglo XVIII, la finca era propiedad del Conde de Salvaterra y Marqués de Sobroso, pasando tras varias generaciones a manos de la duquesa de Híjar, quien la acabaría vendiendo en 1884 a Don Manuel Bárcena y Franco I, conde de Torrecedeira. Bárcena comenzó el cultivo de viñedos y la producción de vinos con la etiqueta “Viño del Condado Fillaboa”, los cuales fueron exportados por su excelencia y conocidos en tierras como Cuba, Argentina y Francia.

En 1955, la bodega fue adquirida por Alejandro Barreras, pasando más tarde a formar parte de la sociedad anónima Granja Fillaboa. Sería a finales del siglo XX cuando el Grupo Masaveu tomaría su propiedad para extender la plantación y convertirla en la finca más grande del catastro de Pontevedra.

Gracias a ello, en la actualidad, la bodega es una de las posesiones vinícolas más antiguas y extensas de Galicia. De aquella primitiva finca de origen romano se conservan los muros de piedra y algunos elementos como un pazo señorial con balaustradas y escalinata, una gran capilla y un palomar. Está rodeada de un fabuloso jardín de olivos, alcornoques, camelias y magnolios, eclipsado a su vez por las 70 hectáreas de viñedo propio. Este se divide en 11 parcelas orientadas al sur con majestuosas vides en parra y espaldera, destinadas íntegramente a la plantación de la variedad Albariño. La vendimia se realiza meticulosamente por separado en cada parcela ya que, dependiendo de sus características, las uvas se destinan a un tipo de vino u otro. La riqueza de sus suelos junto con el lluvioso clima atlántico de suaves temperaturas, conforman el privilegiado ecosistema de Fillaboa. Sus vinos seducen por su compleja y elegante expresión aromática, plena de fruta y miel, la cual ha conquistado importantes puntuaciones en prestigiosas guías internacionales.

Hoy en día, el grupo Masaveu integra además las bodegas Murua, Leda, Pagos de Araiz, y Pomaradas y Llagares de Sariego (Valverán), cada una de ellas en un enclave único de nuestro país.

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