Maison Drappier

Nacida sobre los cimientos de una abadía del siglo XII, la histórica Maison Drappier se enorgullece de buscar lo natural y auténtico en un estilo propio de champagne que llegó a seducir a Charles de Gaulle y que ha sabido mantener durante ocho generaciones.

Año de fundación: 1808

Viñedo propio: 55 hectáreas

Ubicación: Rue des Vignes, Urville, 10200, Francia

Web: www.champagne-drappier.com

La casa Drappier es una casa con historia, ubicada en el corazón de la región champagnoise de la Côte des Bar, en la localidad de Urville. Allí, ocho siglos atrás, la primera viña fue plantada por los Galo-Romanos. Las bóvedas subterráneas de piedra caliza que todavía perduran en la actualidad son parte de la abadía que fundó Saint Bernard de Clairvaux en 1152. Con el tiempo, aquellas paredes se rodearon de toneles, barricas y botellas y vieron nacer los primeros champagnes Drappier.

Rémy Drappier nació en 1604. A sus 25 años trabajó como marchante textil en Reims, al igual que Nicolas Ruinart. Años más tarde, su nieto, Nicolas Drappier, llegó a ser procurador del Rey Sol, Luis XIV. Habría que esperar hasta 1808 para que uno de los ancestros de la casa, François Drappier, se instalara en Urville, plantara los primeros viñedos e iniciara una cadena de generaciones que a día de hoy encarnan la séptima y octava de ellas.

A principios de los años 30 del siglo XX, Georges Collot, abuelo materno de Michel Drappier, generó cierta polémica al plantar por primera vez en Urville la variedad Pinot Noir, lo que le valió el apodo de "Père Pinot". Sin embargo, con el paso del tiempo, aquella uva acabó reinando en la zona ocupando más del 70% de las 55 héctareas de viñedo de la familia Drappier, en las que también hay una pequeña parte de Chardonnay y de Pinot Meunier, así como algunas cepas casi olvidadas propias de la región como Blanc Vrai, Arbane y Petit Meslier.

La crianza de los vinos se realiza en las hermosas bodegas subterráneas de la Abadía de Clairvaux, y también, desde 1988, en las profundas bodegas excavadas en la caliza del reinado de Napoleón III en la ciudad de Reims. Ambas albergan las grandes cuvées Drappier. Buscando la autenticidad y lo natural, con un uso moderado de sulfitos, Drappier pone en relieve las múltiples facetas de sus terruños y sus vinificaciones, elaborando champagnes de una gran personalidad que rozan lo exclusivo para los expertos, entre quienes la calidad de Drappier es un secreto a voces. Todo ello la ha convertido en una casa de champagne histórica, diversa y singular, arraigada a sus orígenes.

Año de fundación: 1808

Viñedo propio: 55 hectáreas

Ubicación: Rue des Vignes, Urville, 10200, Francia

Web: www.champagne-drappier.com

La casa Drappier es una casa con historia, ubicada en el corazón de la región champagnoise de la Côte des Bar, en la localidad de Urville. Allí, ocho siglos atrás, la primera viña fue plantada por los Galo-Romanos. Las bóvedas subterráneas de piedra caliza que todavía perduran en la actualidad son parte de la abadía que fundó Saint Bernard de Clairvaux en 1152. Con el tiempo, aquellas paredes se rodearon de toneles, barricas y botellas y vieron nacer los primeros champagnes Drappier.

Rémy Drappier nació en 1604. A sus 25 años trabajó como marchante textil en Reims, al igual que Nicolas Ruinart. Años más tarde, su nieto, Nicolas Drappier, llegó a ser procurador del Rey Sol, Luis XIV. Habría que esperar hasta 1808 para que uno de los ancestros de la casa, François Drappier, se instalara en Urville, plantara los primeros viñedos e iniciara una cadena de generaciones que a día de hoy encarnan la séptima y octava de ellas.

A principios de los años 30 del siglo XX, Georges Collot, abuelo materno de Michel Drappier, generó cierta polémica al plantar por primera vez en Urville la variedad Pinot Noir, lo que le valió el apodo de "Père Pinot". Sin embargo, con el paso del tiempo, aquella uva acabó reinando en la zona ocupando más del 70% de las 55 héctareas de viñedo de la familia Drappier, en las que también hay una pequeña parte de Chardonnay y de Pinot Meunier, así como algunas cepas casi olvidadas propias de la región como Blanc Vrai, Arbane y Petit Meslier.

La crianza de los vinos se realiza en las hermosas bodegas subterráneas de la Abadía de Clairvaux, y también, desde 1988, en las profundas bodegas excavadas en la caliza del reinado de Napoleón III en la ciudad de Reims. Ambas albergan las grandes cuvées Drappier. Buscando la autenticidad y lo natural, con un uso moderado de sulfitos, Drappier pone en relieve las múltiples facetas de sus terruños y sus vinificaciones, elaborando champagnes de una gran personalidad que rozan lo exclusivo para los expertos, entre quienes la calidad de Drappier es un secreto a voces. Todo ello la ha convertido en una casa de champagne histórica, diversa y singular, arraigada a sus orígenes.

CONOCE A FONDO LA HISTORIA DE LA BODEGA

La casa Drappier es una casa con historia, ubicada en el corazón de la región champagnoise de la Côte des Bar, en la localidad de Urville. Allí, ocho siglos atrás, la primera viña fue plantada por los Galo-Romanos. Las bóvedas subterráneas de piedra caliza que todavía perduran en la actualidad son parte de la abadía que fundó Saint Bernard de Clairvaux en 1152. Con el tiempo, aquellas paredes se rodearon de toneles, barricas y botellas y vieron nacer los primeros champagnes Drappier.

Rémy Drappier nació en 1604. A sus 25 años trabajó como marchante textil en Reims, al igual que Nicolas Ruinart. Años más tarde, su nieto, Nicolas Drappier, llegó a ser procurador del Rey Sol, Luis XIV. Habría que esperar hasta 1808 para que uno de los ancestros de la casa, François Drappier, se instalara en Urville, plantara los primeros viñedos e iniciara una cadena de generaciones que a día de hoy encarnan la séptima y octava de ellas.

A principios de los años 30 del siglo XX, Georges Collot, abuelo materno de Michel Drappier, generó cierta polémica al plantar por primera vez en Urville la variedad Pinot Noir, lo que le valió el apodo de "Père Pinot". Sin embargo, con el paso del tiempo, aquella uva acabó reinando en la zona ocupando más del 70% de las 55 héctareas de viñedo de la familia Drappier, en las que también hay una pequeña parte de Chardonnay y de Pinot Meunier, así como algunas cepas casi olvidadas propias de la región como Blanc Vrai, Arbane y Petit Meslier.

La crianza de los vinos se realiza en las hermosas bodegas subterráneas de la Abadía de Clairvaux, y también, desde 1988, en las profundas bodegas excavadas en la caliza del reinado de Napoleón III en la ciudad de Reims. Ambas albergan las grandes cuvées Drappier. Buscando la autenticidad y lo natural, con un uso moderado de sulfitos, Drappier pone en relieve las múltiples facetas de sus terruños y sus vinificaciones, elaborando champagnes de una gran personalidad que rozan lo exclusivo para los expertos, entre quienes la calidad de Drappier es un secreto a voces. Todo ello la ha convertido en una casa de champagne histórica, diversa y singular, arraigada a sus orígenes.

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