Dom Pérignon

Dentro de la región francesa de Champagne, en el pequeño pueblo de Hautvillers, se recuerda el nombre de Dom Pérignon, un monje benedictino que a día de hoy representa la Cuvée más prestigiosa del mundo, un icono del lujo protagonista indiscutible de películas y canciones internacionales.

Año de fundación: 1921

Ubicación de la Abadía: 21 Rue de l'Abbaye,  Hautvillers, 51160 Francia

Web: www.domperignon.com

Dom Pierre Pérignon nació en Sainte-Menehould (Francia) en 1638. Se hizo monje benedictino en el Monasterio de Hautvillers en la región francesa de Champagne. Las rentas de este monasterio procedían de la venta de vinos y fue así como Pérignon desempeñó la función de maestro de la bodega, responsabilizándose del mantenimiento de las viñas y la producción de vinos.

Dedicó 47 años de su vida a inventar y perfeccionar las técnicas que sirvieron de base para la creación de un champagne único en el mundo. M
urió en Épernay en 1715 y fue enterrado en medio de las vides.

Dom Pérignon fue pionero en mezclar uvas para mejorar la calidad del vino. El monje consiguió elaborar vinos blancos claros a partir de uvas tintas y mejorar la tendencia del champagne de retener sus azúcares naturales para lograr una segunda fermentación en primavera. Además, desarrolló la idea del tapón (o corcho) atado con alambre para capturar las burbujas de los vinos espumosos en el interior de las botellas que hasta ese momento estallaban por la presión. 

En 1794, Moët & Chandon compró los viñedos de la Abadía de Hautvillers. Diez viñedos Grand Cru situados sobre el valle del Marne, en un lugar emblemático y lleno de inspiración para crear el mejor vino del mundo. En honor a este visionario monje, se cosechó la primera añada de Dom Pérignon en 1921 y salió al mercado en 1936. De esa primera añada se sabe que se caracterizó por un distintivo bouquet que combinaba sándalo, vainilla y praliné.

A día de hoy, Dom Pérignon sigue siendo un homenaje vivo a su creador. Casi 5 millones de botellas se producen en cada cosecha basándose siempre en un assemblage de uvas Pinot Noir y Chardonnay. Cada añada es siempre Vintage, es decir, se elabora a partir de las mejores uvas y solo sale a la venta en cosechas de muy alta calidad. "Es una búsqueda constante, en la que la inspiración no pierde el misterio, para lograr que Dom Pérignon se reinvente a sí mismo con cada vintage", afirma Richard Geoffroy, Chef de Cave y creador de los actuales vintages de la bodega.

Dom Pérignon es sin lugar a duda uno de los vinos de la Champagne francesa más famosos del mundo, sinónimo de calidad, éxito, historia y mística. Un homenaje vibrante y constantemente renovado que evoca la figura de su creador y sigue deslumbrando al mundo desde hace más de un siglo.

Año de fundación: 1921

Ubicación de la Abadía: 21 Rue de l'Abbaye,  Hautvillers, 51160 Francia

Web: www.domperignon.com

Dom Pierre Pérignon nació en Sainte-Menehould (Francia) en 1638. Se hizo monje benedictino en el Monasterio de Hautvillers en la región francesa de Champagne. Las rentas de este monasterio procedían de la venta de vinos y fue así como Pérignon desempeñó la función de maestro de la bodega, responsabilizándose del mantenimiento de las viñas y la producción de vinos

Hacia 1670 se convirtió en el pionero en más de una técnica de elaboración, siendo, por ejemplo, el primero en mezclar uvas para mejorar la calidad del vino. El monje consiguió elaborar vinos blancos claros a partir de uvas tintas y mejorar la tendencia del champagne de retener sus azúcares naturales para lograr una segunda fermentación en primavera. Además, desarrolló la idea del tapón (o corcho) atado con alambre para capturar las burbujas de los vinos espumosos en el interior de las botellas que hasta ese momento estallaban por la presión. Dedicó 47 años de su vida a inventar y perfeccionar las técnicas que sirvieron de base para la creación de un champagne único en el mundo. Dom Pérignon murió en Épernay en 1715 y fue enterrado en medio de las vides.

En 1794, Moët & Chandon compró los viñedos de la Abadía de Hautvillers. Diez viñedos Grand Cru situados sobre el valle del Marne, en un lugar emblemático y lleno de inspiración para crear el mejor vino del mundo. En honor a este visionario monje, se cosechó la primera añada de Dom Pérignon en 1921 y salió al mercado en 1936. De esa primera añada se sabe que se caracterizó por un distintivo bouquet que combinaba sándalo, vainilla y praliné.

A día de hoy, Dom Pérignon sigue siendo un homenaje vivo a su creador. Casi 5 millones de botellas se producen en cada cosecha basándose siempre en un assemblage de uvas Pinot Noir y Chardonnay. Cada añada es siempre Vintage, es decir, se elabora a partir de las mejores uvas y solo sale a la venta en cosechas de muy alta calidad. "Es una búsqueda constante, en la que la inspiración no pierde el misterio, para lograr que Dom Pérignon se reinvente a sí mismo con cada vintage", afirma Richard Geoffroy, Chef de Cave y creador de los actuales vintages de la bodega.

Dom Pérignon es sin lugar a duda uno de los vinos de la Champagne francesa más famosos del mundo, sinónimo de calidad, éxito, historia y mística. Un homenaje vibrante y constantemente renovado que evoca la figura de su creador y sigue deslumbrando al mundo desde hace más de un siglo.

CONOCE A FONDO LA HISTORIA DE LA BODEGA

Dom Pierre Pérignon nació en Sainte-Menehould (Francia) en 1638. Se hizo monje benedictino en el Monasterio de Hautvillers en la región francesa de Champagne. Las rentas de este monasterio procedían de la venta de vinos y fue así como Pérignon desempeñó la función de maestro de la bodega, responsabilizándose del mantenimiento de las viñas y la producción de vinos

Hacia 1670 se convirtió en el pionero en más de una técnica de elaboración, siendo, por ejemplo, el primero en mezclar uvas para mejorar la calidad del vino. El monje consiguió elaborar vinos blancos claros a partir de uvas tintas y mejorar la tendencia del champagne de retener sus azúcares naturales para lograr una segunda fermentación en primavera. Además, desarrolló la idea del tapón (o corcho) atado con alambre para capturar las burbujas de los vinos espumosos en el interior de las botellas que hasta ese momento estallaban por la presión. Dedicó 47 años de su vida a inventar y perfeccionar las técnicas que sirvieron de base para la creación de un champagne único en el mundo. Dom Pérignon murió en Épernay en 1715 y fue enterrado en medio de las vides.

En 1794, Moët & Chandon compró los viñedos de la Abadía de Hautvillers. Diez viñedos Grand Cru situados sobre el valle del Marne, en un lugar emblemático y lleno de inspiración para crear el mejor vino del mundo. En honor a este visionario monje, se cosechó la primera añada de Dom Pérignon en 1921 y salió al mercado en 1936. De esa primera añada se sabe que se caracterizó por un distintivo bouquet que combinaba sándalo, vainilla y praliné.

A día de hoy, Dom Pérignon sigue siendo un homenaje vivo a su creador. Casi 5 millones de botellas se producen en cada cosecha basándose siempre en un assemblage de uvas Pinot Noir y Chardonnay. Cada añada es siempre Vintage, es decir, se elabora a partir de las mejores uvas y solo sale a la venta en cosechas de muy alta calidad. "Es una búsqueda constante, en la que la inspiración no pierde el misterio, para lograr que Dom Pérignon se reinvente a sí mismo con cada vintage", afirma Richard Geoffroy, Chef de Cave y creador de los actuales vintages de la bodega.

Dom Pérignon es sin lugar a duda uno de los vinos de la Champagne francesa más famosos del mundo, sinónimo de calidad, éxito, historia y mística. Un homenaje vibrante y constantemente renovado que evoca la figura de su creador y sigue deslumbrando al mundo desde hace más de un siglo.

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