Vinos calientes para combatir el frío

Muchos tenemos la costumbre de enfriar el vino media hora antes de servirlo, pero... ¿has probado el vino caliente?

 

En muchos países europeos, en época de lluvia y frío, se sirve lo que se conoce como vino de invierno o, lo que es lo mismo, caliente. Si bien estamos habituados a consumirlo frío, en otros países el vino caliente se ha convertido en una bebida popular, sobre todo en época navideña. Estos generalmente llevan azúcar y especias, además de cítricos, aunque existen diferencias entre unos y otros países. Sin embargo, todos coinciden en una cosa: calentar el cuerpo con un delicioso vino.

Consumo de vino caliente en diferentes países

Tradicionalmente esta bebida se elabora en países como Alemania, Francia, Hungría o Polonia, así como en los países escandinavos. Por la contra, si en España bebemos el tinto de verano en época de calor, en invierno el caliente es poco común. Cada país tiene un ingrediente protagonista en la preparación de estos vinos. En el grazniec, la versión polaca, la miel es el ingrediente estrella junto con el vino. Mientras que en el vin chaud francés lo es la canela. Al calentarlo los aromas se funden a la perfección ofreciendo un aroma y sabor sublimes.

Quizás te preguntes si es antigua esta forma de preparar el vino. ¡Pues sí! En la antigua Roma ya estaba extendido el consumo del Conditum Paradoxum o vino caliente. Entre otros ingredientes llevaba laurel, dátiles y miel. Los legionarios romanos incluso lo consideraban una verdadera medicina. Actualmente se le suele añadir azúcar de caña y especias. Cada país tiene su receta particular, pero todos comparten su pasión por el vino.

Receta para preparar un vino de invierno

Preparar estos vinos es muy sencillo. Aquí tienes una de las muchas recetas del glühwein, la versión alemana, aunque también existe una receta tradicional. Solo tenemos que escoger los ingredientes adecuados y añadirlos al vino. Se necesita una botella de vino tinto, los afrutados son los más indicados, cinco naranjas, un litro de zumo de uva, dos cucharadas de zumo de limón y una cucharadita de canela y otra de clavo.

Se van añadiendo los ingredientes en una tartera. Se comienza con el vino, luego con el zumo de uva, tres de las cinco naranjas y el limón. Por último, se añaden las cucharaditas de canela y clavo. Aunque la canela puede añadirse en rama si se desea. La mezcla nunca debe hervir, ¡sino se estropeará! Al retirar del fuego se le añade el zumo de las dos naranjas restantes… ¡y listo para servir! El resultado es un delicioso vino de invierno. No solo sirve para calentarnos, sino también para disfrutar de una placentera bebida cuya base es el vino.

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