La evolución de las tinajas de barro en la vendimia

Un vistazo al pasado para conocer la historia de las tinajas de barro y el vino

 

Las tinajas de barro se han empleado en la vendimia desde tiempos antiguos. Las podemos encontrar representadas en muchas pinturas egipcias o incluso verlas mencionadas en documentos romanos. Pero también tenemos restos de tinajas de barro, las conocidas como ánforas, en el mundo griego y en la avanzada civilización micénica.

Eran un material económico y preservaba de forma formidable las propiedades del vino. Todos estos pueblos elaboraban el vino de una forma totalmente artesanal, ¡sin químicos ni productos artificiales! Por ello el vino mantenía todos sus matices y propiedades. Con el paso del tiempo, el barro dio paso al cemento y posteriormente al acero y a las barricas de madera.

Las grandes propiedades del barro

Al estar hechas de un material natural, las tinajas de barro presentan muchas propiedades, entre ellas tienen una estupenda microoxigenación por su porosidad. También atrapan los aromas de forma totalmente diferente al acero, conservando sus aromas más primarios. Además, el barro es un magnífico protector de los cambios de temperatura gracias a sus propiedades físicas.

Se han hecho estudios comparativos entre vinos fermentados en una barrica de madera y otros que han estado en tinajas de barro. La diferencia principal radica en que la madera permite traspasar aromas externos al vino, mientras que las tinajas de barro no lo hacen. Además, estas últimas han dotado al vino de sabores afrutados claramente visibles.

Las tinajas de barro en la actualidad

Actualmente existen diferentes proyectos para la recuperación y aplicación de las tinajas de barro en el proceso de la vinificación. El objetivo es mejorar la calidad de los vinos, además de recuperar los sabores de antaño. Se quiere rescatar ese toque artesanal perdido y evitar que se pierdan el mayor número de aromas y matices del vino. Y cada vez hay más defensores del uso de las tinajas de barro para la vinificación.

La porosidad del barro hace que el vino esté en contacto con el exterior y eso hace que respire y se oxigene de una forma totalmente diferente a los demás materiales, ¡incluso a la madera! Justamente, por este motivo, algunas bodegas pretenden mejorar la calidad de sus vinos mirando hacia el pasado y se han propuesto volver a emplear las tinajas de barro y a estudiar sus propiedades.

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