Historia de los envases del vino

 

La curiosa historia de la evolución de los envases de vino

La historia del vino guarda muchos aspectos sorprendentes en su elaboración, ¡pero también en lo referente a sus envases! A lo largo de los siglos se han ideado diferentes tipos de envases para conservarlo y transportarlo con facilidad, pero solo unos pocos han logrado perdurar en el tiempo. Los envases más empleados han sido las ánforas, las pieles u odres y el vidrio. Lo que primaba en la Antigüedad era un contenedor que permitiese almacenar el líquido y transportarlo fácilmente para poder comerciar con él.

Parece que los primeros envases en la historia del vino estaban hechos de piel de animal. En Mesopotamia se encuentran algunos ejemplos de odres de gran tamaño, al igual que en Grecia y en Roma, sin embargo, finalmente obtuvieron mayor éxito las ánforas. Por Heródoto, el considerado padre de la Historia, sabemos que el vino también se almacenaba en toneles. Esta práctica fue muy empleada por los galos, más acostumbrados al trabajo de la madera que de la cerámica de las ánforas.

Ánforas: los primeros envases de vino

Las ánforas no solo fueron un importante contenedor de vino, pues, además, ¡estuvieron vigentes durante muchos siglos! Su enorme tamaño las hacía perfectas para almacenar una gran cantidad de vino y su diseño era excelente para transportarlas, ya que se podían apilar fácilmente. Eran grandes vasijas cerámicas de cuerpo alargado y con dos asas. Fueron ampliamente empleadas en el mundo antiguo y tuvieron una gran difusión en la historia del vino.

¿Cuándo aparecen las primeras ánforas en la historia del vino? ¡Sobre el siglo XV a. C.! En esta época existía una gran dificultad a la hora de transportar el vino, tanto por las dificultades viarias como por la lentitud de los transportes. Y a esto se le añadía otro problema… la rápida oxidación del vino a causa del contacto con el oxígeno. Esto hacía que el vino se convirtiera en vinagre para desgracia de comerciantes y consumidores. Sin embargo, las ánforas perduraron durante siglos a falta de otro contenedor más eficiente.

Los últimos siglos de los envases en la historia del vino

Habrá que esperar al siglo XV d. C. para ver cambios notables en la historia del vino. Se comienza a comercializar el vino en botellas y posteriormente llegará el tapón de corcho, que permitirá que el vino no esté en contacto con el oxígeno y no se avinagre. Si el vidrio ha tardado tanto en aparecer como envase en la historia del vino, ha sido porque su elaboración ha costado siglos de desarrollo y experimentos. El uso del vidrio fue toda una revolución, no solo por el excelente estado de conservación del propio vino, sino también por conservar su sabor. Ahora se podía cerrar el vino manteniendo todas sus propiedades.

En el siglo XVII aparecen las botellas de vidrio tal cual hoy las conocemos, aunque con una mayor variedad de forma que las actuales. Y en el siglo XVIII se generalizará su uso como envase. También entre finales de este mismo siglo y principios del XIX es cuando comienza la verdadera producción de botellas de vino en serie. Pero ¿por qué el vidrio? Sin duda, es el mejor material para conservar el vino porque mantiene inalterable sus cualidades, indispensables para su conservación. La historia del vino, sin duda, ha sido una de las más fascinantes de la historia por sus innovaciones y sus experimentos continuos.

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