El vino en las dotes matrimoniales

El papel histórico del vino en los enlaces matrimoniales hasta la actualidad.

Desde tiempos inmemoriales el vino ha acompañado al ser humano en los eventos más importantes. Ha sido utilizado como pago de impuestos en la Edad Media, como alimento para los dioses en época antigua, para la celebración de importantes acontecimientos e incluso… como parte del patrimonio en las dotes matrimoniales. Y ¿por qué estaban compuestas? Tanto por propiedades inmuebles como por productos perecederos, ¡entre ellos el vino!

Hasta bien entrado el siglo XX, la dote era algo todavía habitual en muchos lugares del mundo y una verdadera carga para la novia y sus padres, pues era el patrimonio que la mujer debía aportar. Sin embargo, el hecho de no tenerla suponía una gran dificultad para que la novia contrajera matrimonio. La dote iba en función del estatus social del futuro novio, cuanto mayor era esta, mejor esposo podría encontrar.

El vino formó parte de estos intercambios y cuanta mayor cantidad… más poder adquisitivo se suponía que tenía la familia de la novia. Se intercambiaba junto con otros alimentos como el trigo o la cebada. Y su valor social era muy alto, de hecho, también se hacía uso de él durante la propia boda de los futuros esposos… y todavía hoy seguimos haciendo uso del vino en estos eventos.

Estatus social del vino en la sociedad

El vino no solo formaba parte de la alimentación diaria, sino que también gozaba de un estatus único y diferenciado. En época medieval el vino estaba considerado una bebida con importantes propiedades para la salud. Tenía un gran prestigio social y prueba de ello es que era consumido por reyes, nobles y religiosos. Por esto, se entendía que una dote compuesta con vino era importante, y cuanta mayor cantidad mejor.

El patrimonio inmueble siempre se consideraba más importante al ser un patrimonio del que se puedo hacer uso en el tiempo, pero los alimentos también fueron fundamentales para acompañar a la novia en el trayecto al matrimonio. Unos y otros se debían combinar. El vino fue signo de distinción y era valorado como tal por todos los estratos sociales, ¡no podía faltar en ninguna mesa!

El cultivo del vino fue esencial en todas las sociedades, un ejemplo de ello fue cuando los Reyes Católicos se dedicaron a plantar vides conforme avanzaban en el proceso de la reconquista musulmana. No hay más que indicadores históricos que nos muestran al vino como un elemento significativo. Las cosas no han cambiado tanto, si bien ya no se suelen entregar dotes matrimoniales, sí que se bebe vino en la celebración de las bodas y en otros acontecimientos.

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